viernes, 6 de noviembre de 2009

Bueyes Perdidos

"Pero mi pueblo no oyó mi voz,
E Israel no me quiso a mí.
Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón;
Caminaron en sus propios consejos."

Salmo 81:11-12

Tantos momentos vividos. Tantos recuerdos que por siempre quedarán en mi memoria y sobre todo en mi corazón... Ya hace tiempo que decidiste hacerte cargo de tu propia vida... Estuve ahí.
Y te llevé a reflexionar. Te lo dije con amor. Otras veces simplemente te abracé. Otras te lo grité en la cara. Vos lo dijiste "Yo ya se todo eso"... Listo, estoy seguro ahora de que lo sabes. Ya no tiene sentido que te lo siga diciendo, porque la decisión ya la tomaste.
Lamentablemente no te puedo seguir... Jesús le dijo al joven rico "Dejá todo y seguime". El no lo hizo, entonces le dijo "Listo loco, hace tu vida. Yo tengo que seguir mi camino". Y yo no soy Jesús, pero lo sigo a él... voy tras él!
Pero como el padre del hijo pródigo, cada día estaré mirando al horizonte, esperando ver tu figura volviendo a casa.

Ahora no lo entendés, pero te quiero demasiado y te voy a extrañar.

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